Tres mujeres. A veces cinco. Otras, sólo una, sólo dos, sólo tres, cuatro, cinco. Muchas mujeres. Cinco, dos, tres. Tres mujeres que bailan. Danzan en lo contemporáneo. ¿Qué entiendes por contemporáneo?. Entiendo libertad. No siempre, pero ahora sí. Tres mujeres que danzan, en lo contemporáneo, en libertad.La pesadilla que se come la cola: Danza contemporánea en el desierto granadino de la danza no clásica. Eso es ya valido. Valiente. Pero, ¿quién danza? Taller de Danza Azuara. Dos montajes anteriores: Emotions y La calle. Ahora dan el salto. De las pequeñas coreografías aisladas, fundamentadas en el impulso emocional de cortos musicales, entran en el espectáculo "en continuo", difuminando las ideas "en aislamiento" para crear sobre un único móvil que prolongan durante más de una hora de danza.La pesadilla que se come la cola es una idea. Las mujeres que bailan se han entregado al espectáculo no fragmentario ¿Ritmo?. Y la pesadilla no dejó de comerse a sí misma. Un ritmo que se controlaba, que no seee perdía y se ajustaba a los distintos climas de la historia. Una historia que nos conduce a un principio que ya has vivido. Porque lo cíclico es un destino, es una cadena, es una cadencia. Porque la reiteración marca el ritmo de nuestras vivencias. Tenemos el esqueleto ¿qué más?
Las mujeres que bailan hablan del mundo contemporáneo, de los dioses contemporáneos, envueltos en sus redes de monotonía -soledad- aburrimiento. Hablan de ese mundo con una expresiva ironía: ¿Hay algo mejor que la ironía para retratar la miseria limpia del mundo contemporáneo? Y bailan, con ironía, evitando que la danza se mire demasiado a sí misma, alzando su mirada hacia el público, hacia el exterior. Mujeres que bailan con ironía la monótona soledad aburrida del mundo contemporáneo.
Climas:
La historia comienza con el nacimiento. Dos ritmos. Opuestos. El
público abre los ojos. Coreografías más sutiles,
más complejas, más elaboradas, más
expresivas, más desnudas. Imágenes limpias que se tiñen
de brusquedad. Prólogo y epílogo de la historia.
Las mujeres ya han nacido. Y comienzan a crecer en escena. Comienzan
a sentirse ellas mismas, guiando al público hacia la pesadilla
circular. Música curiosa. Pero la danza tira de la música.
Elaboración de imágenes extrañas, que atraen. En
continuo. La monotonía, la soledad, el aburrimiento se
reitera. Se repite. Tiende su trampa. Imágenes muy claras,
sencillas. El público las comprende. Pero es tan difícil
transmitir lo esencialmente sencillo; porque los ojos no se
sorprenden de lo cercano.
La
táctica: El distanciamiento. El silencio. Las mujeres que
bailan lo hacen sorprendiendo con el silencio ¡contemporáneas!
Personajes de teatro. La pesadilla se transforma en un laberinto
de reiteraciones, de repeticiones, de mínimas expresiones
esenciales. Y el público se siente sorprendido. Atrapa.
Divierte.
La
sensibilidad: clima interior del mundo sensible de dos mujeres, dos
bailarinas. Retrato intenso de la sensualidad femenina. Más
allá de Lesbos. Juego erótico en contraste, en
movimiento, en continuo.
Boleros:
tres veces boleros. Tres historias que son la misma historia. Porque
todo se repite, todo es cíclico. Ironía en contraste.
La bailarina de ballet abandona los resortes clásicos y
comparte la salsa contemporánea. Risas. Sonrisas, que tienen
más valor. Comprendo cómo hay que reírse de la
pesadilla del día a día. Réplica de elementos,
de la música, marca el ritmo, marca los colores, profundiza en
una idea sencilla distanciando en sencillez para llegar al inicio de
todo. Con ellas, las tres bailarinas. Danzando, contemporáneas,
en libertad.
Después de todo, ¿qué queda?. La pesadilla que se come la cola es una creación madura que sabe jugar con el lenguaje de la danza contemporánea como una puerta abierta a estimular. ¿Qué? Es difícil reducir todo a una idea básica. ¿Contradicción? Hablo de la libertad creativa de unas chicas entregadas a la danza. Eso nunca se puede reducir ni tan siquiera a palabras. En ese desarrollo, en ese salto, en esa contemporaneidad libre, en ese juego, en esos mil contrastes, en esa cola que come la pesadilla, ¿sabes lo importante que es una dirección que sepa motivar todo eso?
Gil
Lizcano, Director del "Teatro Coraje"
La
pesadilla ...plantea
el conflicto interno que es creado al reprimir nuestros deseos frente
al mundo que nos rodea y que acaba aplastando nuestros impulsos. De
ahí surge la lucha, el enfrentamiento, la pesadilla...Y
ahora una respuesta: Tres bailarinas pasan por la niñez (la
creación, el inicio), a traves de un espacio vacio, por el
conflicto hasta la madurez, la complementaridad.Sobre
el contraste entre la música clásica y la
contemporánea, un elemento centralizador: la mesa, alrededor
de la cual se crean las diferentes situaciones.
Dirección:
Esmeralda Llinares
Bailarinas:
Beatriz Salmerón, Patricia Cabrero, Silvia Romero con Carmen
Acuyo y Carmen Porras
Música:
Debussy, Lord Acid, Bach, Björg, Win Mertens, Liliana Felipe y
Camarón / Diseño de luces: Fco. Javier Linares
"La pesadilla que se come la cola" se estrenó el 21 de marzo en el Teatro Alhambra de Granada